Batuta, transformando vidas a través de la música

Batuta, transformando vidas a través de la música

 

420 niñas, niños y jóvenes en los municipios de Aguazul, Tauramena y Yopal se están beneficiando de estos procesos de formación musical.

 “Vivo agradecida porque nacieron mis hijas nuevamente, son super alegres, divertidas y sociables. Ahora les gusta compartir con la sociedad y fue una parte que puso Batuta y Ecopetrol”, señala Laura Camargo.

Ella es madre de familia, quien vio en Batuta una oportunidad para que sus dos hijas pudieran utilizar mejor su tiempo libre, luego de sus actividades académicas.

“Helen Melisa ha sido una niña muy tímida y después que ingresó al instituto de Batuta fue un cambio total, socializa más con la gente, con sus propios compañeros, ha compartido más y vive feliz. Mi hija Talía es una niña con una discapacidad, cuando ingresó era una niña que no compartía con nadie, se ocultaba mucho, ahora es una niña que es súper feliz y contenta”, agrega.

La iniciativa se desarrolla en una alianza entre Ecopetrol y la Fundación Nacional Batuta, beneficiando a 420 niñas, niños y jóvenes en los municipios de Aguazul, Tauramena y Yopal, brindando herramientas e incentivos para la formación musical.

“Le doy muchas gracias a Ecopetrol y Batuta, por enseñarnos a compartir, ayudarnos a conocer más personas, a tocar instrumentos y a mejorar nuestro canto”, manifiesta Helen Melisa Benítez, beneficiaria del programa.

 

Por su parte, Samuel Mateo Alfonso, de 10 años, quien participa de este programa en Tauramena, sostuvo que: “aquí aprendo a tocar instrumentos y cantar, he aprendido a tocar xilófono, metalófono, cuatro, maracas y flauta”.

 El programa tiene enfoque de iniciación musical, de ensamble y coro, con énfasis en joropo. Es por ello que los docentes son promotores culturales que han dedicado años a impulsar este el folclor criollo en las nuevas generaciones.

“Desarrollamos un componente adicional que es el uso de instrumentos musicales llaneros, trabajamos la v o z, de placas y, maracas, bando la y cuatro”, señala Juan Sebastián Buena ventura, docente del centro Batuta en Aguazul.

De igual manera, Carlos Andrés Cedeño, docente del programa en Yopal, cuenta que: “aquí tratamos de que los niños hagan can tos de vaquería, can tos de ordeño, que se me tan un poco más en el tema cultural, en el arraigo de la cultura llanera”.

 Deisy Martínez, madre de familia destaca la importancia del programa en la época de pandemia. “Fue una gran oportunidad por que el niño es taba en casa y no teníamos qué ponerlo hacer en su tiempo libre y pues de esta manera se empezó a usar su tiempo en la música, que ha sido una motivación para él”.

Este año, el programa r e torna a la presencialidad, permitiendo a los estudiantes desarrollar destrezas y habilidades, y generar mejores vínculos en el proceso de aprendizaje y el trabajo en equipo.

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